- Las escrituras: Creemos que las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, fueron inspiradas por el Espíritu Santo y es la revelación de Dios al hombre, la infalible y autorizada norma de fe y conducta. (1 Timoteo 3:16).

 

- La Trinidad: Creemos que el único Dios verdadero se ha revelado a sí mismo como el Eterno, Creador del cielo y de la tierra y el Redentor de la humanidad. Además se ha revelado como una Trinidad, esto es, un ser existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

- El Señor Jesucristo: Creemos que el Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios, como lo revelan las Escrituras; creemos en su nacimiento de una virgen, su vida sin pecado, sus milagros, su muerte en la cruz, su resurrección y ascensión a la diestra del Padre. Creemos que Él es el único mediador entre Dios y los hombres. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (1 Timoteo 2:5, Hechos 4:12)

 

- La creación del hombre: Creemos que el hombre fue creado bueno y recto, pero que voluntariamente pecó y fue condenado no solo a muerte física, sino a muerte espiritual, que es la separación de Dios.

 

- La salvación: Creemos que la única esperanza de redención para el hombre es mediante el derramamiento de la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios. La salvación se recibe mediante el arrepentimiento delante de Dios y de la fe en el Señor Jesucristo. (Romanos 10:9-10)

- Justificación por la fe: Creemos, enseñamos y firmemente mantenemos la doctrina bíblica de la justificación por la fe solamente (Romanos 5:1, Efesios 2:8-9, Tito 3:4-7) No creemos que las obras humanas o algún tipo de trabajo especial contribuirá para nuestra justificación y salvación. Éstas solamente las podremos alcanzar sobre la base de nuestra fe en la sangre derramada, la resurrección y justicia de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 4:23-25, Romanos 5:1-11-20, 1 Corintios 15:1-4, Romanos 3:24-25) Sí creemos en las obras producto de nuestra fe.

 

- Las ordenanzas:
                               

  • Bautismo en Agua: Creemos que el bautismo en agua por inmersión es un mandato a quien se arrepiente y cree en Cristo como Salvador. Representa la muerte y la resurrección con Cristo para andar en vida nueva.

  • La cena del Señor: Creemos que la Cena del Señor es una conmemoración del sufrimiento y la muerte de Cristo y un anuncio de su Segunda Venida. Es un mandato para todos los creyentes hasta que Él venga.

  • El bautismo en el Espíritu Santo: Creemos que todos los creyentes deben buscar el bautismo del Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas. Esta experiencia es poder para que el creyente testifique con su vida y sus palabras.

  • La santificación: Creemos que la santificación es la separación del pecado y la consagración a Dios. Todo cristiano debe mantener una vida íntegra, ya que por los frutos nos damos a conocer. Por lo tanto, nuestra apariencia deber ser totalmente guardada en lo moral para dar testimonio de decencia y respeto al Dios que servimos. Creemos que el que realmente ha nacido de nuevo, no practica el pecado. (1 Juan 3:9, 1 Juan 5:18)

  • Sanidad Divina: Creemos que la sanidad es posible a través de la expiación y que es privilegio de todos los creyentes. Creemos que en la muerte redentora de Cristo en la Cruz fuimos salvos, sanos y libres. Creemos en los dones del Espíritu Santo para la edificación de la Iglesia.

También creemos:

 

  • En las promesas de Dios de bendecir abundantemente a quienes son fieles en dar lo que al Señor le corresponde. (Malaquías 3:10, Proverbios 3:9-10, 2 Corintios 9:7) Practicamos el principio de la siembra y la cosecha.

  • Que la Iglesia es el cuerpo de Cristo y que Él la sustenta y no es un edificio hecho por manos de hombre y que la condición para pertenecer a ella es la regeneración, es decir, aceptando a Cristo como Salvador y Señor.

  • Que los dones ministeriales son la perfección de los santos y la edificación del cuerpo de Cristo. (1 Corintios 12, Efesios 4:11) 
     

¿Cómo saber que Jesucristo está en tu vida?

 

¿Oraste y recibiste a Jesucristo en tú vida? Conforme a Apocalipsis 3:20, Juan 3:1-8; Cristo, por su Espíritu, ahora vive en ti y la dimensión espiritual de tu vida es nueva. Tus pecados son perdonados. (Colosenses 1:13-14), ahora tienes vida eterna (1 Juan 5:12-13) y Jesucristo nunca te abandonará (Hebreos 13:5). Ahora eres su hijo. Puedes confiar completamente en Dios y en su Palabra.

 

Sobre la segunda venida de Jesucristo queremos aclarar lo siguiente:

 

  • Como cristianos creemos en el acto de arrebatamiento. En el entendimiento humano no cabe la posibilidad de que nuestros cuerpos vuelen y suban a la presencia de Dios en un encuentro con Él, pero bíblicamente ascenderemos en forma sobrenatural.

  • Creemos en la Segunda Venida de Cristo en forma inminente, personal y premilenial. Inminentemente significa que la Segunda Venida de Cristo está cercana, imprevisible y que puede ocurrir en cualquier momento. (Mateo 25-29-44, Marcos 13:32-37, Tito 2:13) La palabra personal significa que el Señor mismo volverá. (1 Tesalonicenses 4:15-18, Hechos 1:11) La palabra premilenial significa que Él volverá antes del Milenio, etapa durante la cual, los benditos y bienaventurados de la Primera Resurrección, vivirán y reinarán con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4-6)

  • Según dice la Biblia, habrá dos etapas de la Segunda Venida de Cristo: La primera con el propósito de tomar a sus escogidos que estén preparados para el Arrebatamiento, antes de la Gran Tribulación (Mateo 24:40-44, 1 Tesalonicenses 4:13-18) Nuevamente, al final de la Gran Tribulación, cuando Él venga con sus santos para destruir el ejercito del anticristo, para juzgar a las naciones del mundo y para inaugurar el Reino Milenial (Mateo 25:31-33, 2 Tesalonicenses 2:8, Apocalipsis 19:11-21)

  • La actitud adecuada o correcta de los cristianos con respecto a la venida de Cristo, debe ser aquella de amar su aparición (2 Timoteo 4:8), velar y orar siempre para ser encontrado digno ante Dios, para ser librado de las cosas que vendrán sobre la tierra durante la Gran Tribulación (Lucas 31:36), orar por su venida (Mateo 6:10) y trabajar fielmente antes que Él venga.

  • Muchas señales apuntan sobre el inminente momento de la venida de Cristo. Algunas de las Escrituras que lo demuestran son las siguientes: Ezequiel 36, que habla del retorno de Israel a su tierra, Daniel 12:4, Mateo 24, Marcos 13.

  • El verdadero cristiano no tiene que tener miedo, esto es un acontecimiento que ocurrirá solo cuando Dios disponga, nadie está autorizado a predecir el tiempo de Dios para este acontecimiento; tampoco podemos vivir obsesionados o deseando la venida del Señor como escape a nuestros problemas. Muchas personas cuanto tienen problemas desean que Cristo venga en ese momento; eso se llama querer escapar de la realidad; nosotros no tenemos que escapar, hay que afrontar nuestro diario vivir con la ayuda única de Cristo Jesús.

  • Sobre el arrebatamiento, Cristo ama a su Iglesia, la novia, por lo tanto no quiere que ella sufra, lo que implica que seremos arrebatados para estar al cuidado y protección de nuestro Señor Jesús.

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